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Recursos Negocios - Avisos Clasificados
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1.Taxonomía y
morfología.
La remolacha (Beta
vulgaris) es una planta de la familia de las Quenopodiáceas.
Las producciones de remolacha en España fluctúan mucho, en
regadío entre 40.000 y 90.000 kg/ha, y en secano entre
15.000 y 50.000 kg/ha.
El consumo de azúcar en España es aproximadamente de
1.000.000 tm. Las cuatro grandes zonas de cultivo de la
remolacha son:
*Zona Norte, que
comprende la zona del Duero y la del Ebro. La zona del Duero
ocupa la región de Castilla-León, donde tiene una superficie
de unas 90.000 ha. Siembre de Primavera.
*La zona del Ebro es una zona en regresión en cuanto al
cultivo de remolacha. Se siembran sólo 5.000 ha. La siembra
también es de primavera.
*Zona Centro, en la región Castilla-La Mancha en la cuenca
del Guadiana. Se siembran unas 10.000 ha. La siembra es de
primavera.
*Zona Sur: que ocupa Andalucía y Badajoz. Se siembran en
ella unas 75.000 ha, aproximadamente la mitad en secano y la
otra mitad en regadío. El secano, sobre todo, en la
provincia de Cádiz y sur de la provincia de Sevilla. Tanto
en secano como en regadío, se siembra en otoño.
En España, la remolacha se introdujo en 1878 en la Vega de
Granada. Casi simultáneamente se inició también en la
provincia de Córdoba, surgiendo la primera fábrica de
remolacha en España en Alcolea (Córdoba), propiedad de la
azucarera Santa Isabel.
La pérdida de Cuba, veinte años después, fue causa del gran
impulso al cultivo de la remolacha en regadío.
La remolacha es una planta bianual. Durante el primer año
forma su raíz y constituye las reservas. En el curso del
segundo año aparecen sus flores agrupadas en espigas en la
extremidad de los tallos. Lo que corrientemente se conoce
como semilla es en realidad un glomérulo, es decir, la
reunión de varios frutos, en general en número de 2 a 4,
recubiertos de una envoltura leñosa poco permeable al agua.
La flor es hermafrodita. En ella existen órganos femeninos y
masculinos, pero la fecundación es generalmente cruzada
porque sus órganos femeninos y masculinos maduran en épocas
diferentes. Es claro que este hecho es de la mayor
importancia, porque al ser muy fácil la hibridación natural
hace difícil la selección genealógica y el mantenimiento de
la pureza varietal, ya que para obtener ésta es necesario un
aislamiento grande de los cultivos productores de semilla.
1.1.Factores que actúan sobre la formación del azúcar.
La actividad fotosintética de la hoja está determinada por
la condición de la planta y por el medio donde ésta vive.
Entre las condiciones que dependen de la planta están: el
contenido en clorofila, superficie de las hojas, longitud
del peciolo, edad de las hojas, ya que las externas pierden
poco a poco su actividad por envejecimiento, etc. Además,
hay otros factores internos de la planta, como el estado
sanitario, el equilibrio de los elementos fertilizantes que
necesita la remolacha, labores adecuadas, etc.
Hay otros factores externos que regulan la actividad
fotosintética de la planta, y que están relacionados con el
clima de cada zona, como son la luz, el calor, la humedad,
la concentración de anhídrido carbónico de la atmósfera,
etc.
El grado de temperatura óptimo se halla sobre los 22 ºC. A
partir de temperaturas medias de 25 ºC, la asimilación de la
planta desciende, y puede cesar sobre los 35 ºC. De ahí que
haya una paralización estival en la vegetación de la
remolacha en nuestro país, y en la remolacha de secano en
Andalucía hay un momento en que cesa la formación de azúcar,
y si la riqueza aumenta sólo se debe a la concentración de
los jugos de la planta.
En los países de temperaturas suaves y largas horas de
iluminación la función de asimilación de la planta supera a
su función respiratoria. En cambio, cuando la duración del
día disminuye y la temperatura aumenta, la asimilación de
alimentos se reduce y con el aumento de la temperatura la
función respiratoria se activa con destrucción de los
alimentos ya producidos. Los remolacheros del Duero saben
que en sus tierras es en otoño cuando más hace la
remolacha.
Aunque la finalidad del cultivo de la remolacha es extraer
el azúcar de la raíz, se obtienen subproductos de gran
importancia de la fabricación del azúcar, tales como las
melazas y pulpas. Finalmente, las hojas y los cuellos de la
remolacha que resultan del deshojado constituyen un buen
alimento para el ganado.
Las remolachas azucareras contienen de un 13 a un 22% de
azúcar. Las riquezas más altas se obtienen en los secanos
del Sur, de la remolacha de siembra en otoño.
La melaza, que es un subproducto de la fabricación, contiene
alrededor de la mitad de su peso en azúcar. De melaza se
obtienen un 5% aproximadamente del peso de la raíz. La
melaza sirve para producir alcohol y también para preparar
levaduras de panificación.
La pulpa, que es el residuo que queda de las rodajas
cortadas después de la extracción del azúcar, es un alimento
muy rico en agua (95%), pero luego son prensadas y
desecadas, forma en la que se vende al agricultor.
Los ganaderos de vacuno de leche son los principales
consumidores de pulpa de remolacha, ya que ésta representa
un lactógeno de primera calidad
La riqueza en azúcar de la raíz varía mucho según zonas: es
pobre en azúcar el cuello, rica la parte central y disminuye
en riqueza hacia el extremo, aunque éste es más rico que el
cuello. Como se sabe, el azúcar de la remolacha es la
sacarosa.
2.Exigencias del cultivo.
Las necesidades de agua de la remolacha son considerables.
La superficie foliar de la remolacha puede considerarse como
una de las más desarrolladas entre los diferentes cultivos.
Como la transpiración se realiza a través de las hojas, la
planta expulsa cantidades muy importantes de agua que debe
tomar previamente del suelo. Se estima que para producir 40
toneladas de raíz el cultivo puede evaporar 7.000 metros
cúbicos de agua por ha, lo que equivale al agua caída en una
lluvia de 700 l/m2.
Como en la mayor parte de las zonas de España donde se
cultiva remolacha la lluvia es inferior a 500 mm, es claro
que la remolacha, en la mayor parte de los casos, sólo se
cultiva en regadío.
En el cultivo de la remolacha es muy importante la
intensidad de iluminación, que permite el buen ejercicio de
la función clorofílica y condiciona la importancia de la
elaboración del azúcar.
La remolacha requiere suelos francos, que no ofrezcan
resistencia al crecimiento de la raíz. En secano es
condición indispensable que los suelos tengan suficiente
capacidad de retención de agua, por lo que, en el caso de
esta modalidad de cultivo, necesariamente han de ser
arcillosos, o también arcillo-calizos, que son menos
frecuentes que los que tiene mucha arcilla y poca cal y, sin
embargo, tienen gran capacidad de retención de humedad.
Se admite generalmente que la remolacha se beneficia de un
suelo cuya reacción sea vecina de la neutralidad (pH
comprendido entre 6,5 y 7,5). No obstante, se ha comprobado
que la remolacha se desarrolla bien en los suelos con un pH
comprendido entre 8 y 8,5. Ya en tierras muy calizas son de
temer trastornos en la absorción del hierro, del manganeso
y, sobre todo, del boro.
La remolacha es propia de terrenos salinos, e incluso le
favorece la aportación de sodio, que absorbe en abundancia.
En algunas localidades de Inglaterra han llegado a aplicarse
en cobertera algunas aportaciones de cloruro sódico. Estas
aportaciones tienden a suministrar Na a la planta, pero
también a que el Na sustituya en parte al K en la
elaboración del azúcar, ya que el cloruro sódico es más
barato que el cloruro potásico.
De todas formas, la aportación de sal común a las tierras
arcillosas es peligroso porque empeora las condiciones
físicas del suelo y favorece la formación de costra.
Como norma general hay que decir que no es conveniente
repetir el cultivo de remolacha sobre remolacha para
disminuir los problemas de plagas y enfermedades, y también
para evitar el desarrollo de malas hierbas, que sean mal
controladas con los herbicidas que se suelen emplear en la
remolacha.
3.Variedades.
Hemos dicho que, aunque la remolacha tiene flores
hermafroditas, la planta es normalmente alógama. Al ser la
mayor parte de los casos la fecundación cruzada, no existen
verdaderas variedades, sino simples poblaciones de mayor o
menor heterogeneidad. Aún sometiendo a la remolacha a una
prolongada reproducción en consanguinidad, se queda bastante
lejos de la línea pura.
3.1.Historia de la selección.
Las primeras remolachas cultivadas, hace ya siglo y medio,
apenas tenían un 6% de azúcar. Para mejorar esta riqueza se
comenzó a escoger las raíces mejor provistas de azúcar,
atendiendo a su densidad, que eran las que se utilizaban
para la producción de semillas. Esta selección masal se
realizó durante un siglo.
En 1860, Luis Vilmorin siguió la descendencia de una misma
remolacha, conservando las semillas de las remolachas mejor
dotadas. A partir de 1900 fue ya utilizado ampliamente este
método por los seleccionadores, que aislaron así familias.
Algunos pensaron en utilizar la autofecundación, pero lo
hicieron casi sin éxito, porque la autoesterilidad,
ampliamente dominante, conducía a una producción de semillas
casi nula. Por ello se recurrió al cruzamiento entre
hermanos, que dieron familias relativamente homogéneas en
sus caracteres, pero muy poco vigorosas por la
consanguinidad.
Se pensó entonces en cruzar entre sí familias para sacar
partido del fenómeno de la heterosis, creyendo que el vigor
híbrido sería claro, como se descubrió que lo era en el
maíz. Sin embargo, no todos los cruzamientos entre familias
producen híbridos de verdadero vigor.
Las variedades comerciales son casi siempre poblaciones por
el hecho de derivar, en la mayor parte, de una única
Remolacha Blanca de Silesia.
3.2.Tipos de variedades.
La selección ha conducido, prácticamente, a tres grandes
tipos:
Tipo E (del alemán Enstereich: rico en cosecha). Son plantas
rústicas que dan un rendimiento en peso elevado, pero con
riqueza media.
Tipo Z (del alemán Zucherreich: rico en azúcar). Son plantas
con menos hojas, que dan cosechas menores en peso, pero con
raíces más ricas en azúcar. Su ciclo suele ser de menor
duración. Son propias de suelos fértiles.
Tipo N (del alemán Normalreich: medianamente rica). Tiene
aptitudes intermedias entre los dos tipos anteriores, es
decir, más producción que las del tipo Z en peso, y más
riqueza en azúcar que las del tipo E. Su rusticidad también
es intermedia entre los tipos E y Z.
En general, hay una relación inversa entre el rendimiento en
peso y riqueza sacárica.
4.Abonado.
En relación a la riqueza de la raíz, los fosfatos parecen
aumentar la superficie foliar, sin disminuir la capacidad de
transporte de los azúcares, puesto que refuerzan el
desarrollo de las células de los vasos conductores. Al mismo
tiempo, actúan favorablemente en la formación de ciertos
compuestos orgánicos muy complejos, que intervienen en la
síntesis de la sacarosa.
El exceso de N aumenta el desarrollo de la hoja, pero
disminuye la capacidad de movilización de los azúcares hacia
la raíz.
La potasa aumenta la relación de peso de la raíz al peso de
la hoja; contrarresta la acción del exceso de N y limita la
formación de compuestos nitrogenados nocivos para la
extracción del azúcar en el proceso industrial.
4.1.Abonado nitrogenado y época de su aplicación.
Es un hecho conocido que las aplicaciones tardías de abonos
nitrogenados retrasan la maduración y disminuyen la riqueza
sacárica de la raíz. Naturalmente, que este efecto se ve
reforzado cuando se trata de abonos amoniacales en lugar de
los nítricos, ya que aquellos son de acción más lenta.
En experiencias realizadas por el doctor ingeniero agrónomo
Manuel de León, del Instituto Nacional de Investigación
Agronómicas de Córdoba, utilizando en regadío de 90 a 200
unidades de N por ha llegó a las siguientes conclusiones:
La producción de raíz por ha fue prácticamente proporcional
a la cantidad de N añadido.
Empleando 90 unidades de fondo obtuvo más riqueza
polarimétrica y más kg totales de azúcar, empleando 40
unidades en el aclare y 20 unidades un mes después, que
haciéndolo con 20 unidades en el aclare y 40 unidades un mes
después.
También con 90 unidades de fondo obtuvo más riqueza
polarimétrica y más producción de azúcar abonando con 60
unidades en el aclare y 40 unidades un mes después, que
haciéndolo al revés, es decir, empleando 40 unidades en el
aclare y 60 un mes después.
Por consiguiente, si se emplea abono de cobertera y se
aplica en dos veces, hay que cuidar que la segunda
aplicación sea la de menor cantidad.
Por cada 10 tm de remolacha, la extracción media de
elementos fertilizántes es de 42 kg de N, 15 kg de P2O5 y 58
kg de K2O.
Si tenemos en cuenta la pérdida de N por lavado y también,
en otro sentido, los inconvenientes que puede tener un
exceso de N de posible disminución de riqueza de la raíz y
de pureza de los jugos, podemos llegar a la conclusión de
que para una producción de 40 tm de raíz por ha se deben
aplicar de 150 a 200 Ud de N.
4.2.Abonados fosfórico y potásico.
En cuanto al abonado fosfórico, parece que hay una amplia
experimentación en Italia y otros países europeos, que han
permitido afirmar que el fósforo es el elemento que más
influye en la producción de remolacha. Como, además, la
mayor parte de los terrenos tienen escasas proporciones de
este elemento, especialmente en estado soluble, hemos de
cuidar que las aplicaciones de fósforo no sean escasas. Lo
expuesto y la alta retrogradación del fósforo nos inclinan a
pensar que el abonado de este elemento no debe ser inferior
a 150 ó 200 Ud de P2O5 por ha.
Durante la campaña 1975-76 hemos ensayado distintas dosis de
abonado potásico en Córdoba en una remolacha de secano y en
otra de regadío, habiendo obtenido la mayor producción en
regadío precisamente en los tratamientos carentes de
potasio. En secano, la mayor producción se ha obtenido con
150 Ud de K2O, aunque aplicando el cálculo estadístico estos
resultados tampoco han sido significativos.
No se puede olvidar que el fósforo y el potasio deben
ponerse al alcance de la raíz, ya que prácticamente no se
mueven en el terreno, pues quedan fijados por las arcillas y
coloides húmicos. Por ello, el fósforo y el potasio deben
añadirse en el terreno antes de las labores profundas y no
antes de las últimas labores superficiales.
También es importante añadir fósforo y potasio con las
máquinas sembradoras que llevan abonadoras adicionales, ya
que, sobre todo en los terrenos accidentados, las plantas
que se cultivan en líneas distanciadas se aprovechan mal del
fósforo y el potasio.
4.3.Oligoelementos.
Entre los oligoelementos hemos de prestar atención especial
al boro. De todos es conocido que el mal del corazón de la
remolacha es originado por una insuficiencia de boro.
Hoy se emplean abonos compuestos, preparados para la
remolacha con boro. Uno de estos compuestos es el
0-20-30-2B. También se emplea superfosfato de cal con boro.
Algunas veces se han observado insuficiencias de magnesio en
el cultivo remolachero.
Normalmente estas insuficiencias se observan en terrenos
arenosos sujetos a fuertes arrastres de sales en
profundidad, lo que ocurre cuando se emplean grandes
cantidades de agua en el riego de pie. En estos casos
aparecen síntomas parecidos a los de la amarillez.
Si la carencia de algún oligoelemento aparece durante el
cultivo, se deben pulverizar las hojas con un quelato de
dicho oligoelemento.
En la llanura del Po, en Italia, se ha comprobado aumento de
riqueza y producción de sacarosa por ha con el empleo de
azufre o de yeso.
5.Clases de semilla.
La semilla de remolacha es un glomérulo que se compone en
realidad de varias semillas enceradas en una cubierta
suberosa. Esto tiene el inconveniente de que nacen varias
plantas en un mismo punto, dificultando y encareciendo la
labor de aclareo. Además, esta siembra tiene forma
irregular, lo que hace que el reparto en la siembra no sea
bueno.
En los países en que se ha mecanizado totalmente el cultivo
se han encontrado grandes dificultades en el aclareo. Para
abaratar la operación de aclare se vio la necesidad de
obtener semillas monogermen.
5.1.Semillas monogermen.
En 1492, en Norteamérica se encontraron 4 plantas, elegidas
entre varios cientos de miles, que presentaban el carácter
de la monogermia. De este material se partió para obtener la
casi totalidad de las variedades genéticas hoy existentes.
El glomérulo de las variedades monogérmenes americanas tiene
forma distinta al de las multigérmenes, pues es aplanado, y
la semilla algo más voluminosa. Esta forma aplanada hace la
semilla de difícil empleo con sembradora de precisión, por
lo que es necesario pulirla y calibrarla y prepararla en
forma de píldora.
5.2.Semilla calibrada.
La semilla calibrada se prepara puliendo la semilla normal,
que después es cribada por malla de orificio redondo para
dejar solamente el tamaño que se desee. Normalmente se
utiliza la de 3,50 mm a 4,75 mm. La semilla calibrada suele
tener mejor germinación, pues se eliminan los glomérulos de
menor tamaño que, generalmente, germinan mal.
5.3.Semillas píldora.
Para hacer aún más perfecta la siembra se recurre, además
del calibrado, a obtener las llamadas semillas píldora, que
se logran recubriendo la semilla con una materia, para darle
después forma esférica que se adapta al diámetro de los
alvéolos de los platos distribuidores de las sembradoras.
Los materiales que se utilizan en el recubrimiento suelen
ser los mismos que se quitan a la semilla al pulirla, y a
ellos se agregan otras sustancias aglomerantes,
desmoronables en contacto con la tierra húmeda. También
suelen a veces, acompañarse de materias insecticidas o
fungicidas.
Naturalmente que la semilla más barata es la multigermen. La
semilla calibrada, como tiene un precio superior al de la
semilla normal, debe emplearse con sembradoras de precisión
con el fin de ahorrar semilla. Si en la semilla multigermen
se gastan de 6 a 9 kg/ha, con la semilla calibrada hay que
tender a no gastar más de 3 ó 4 kg/ha.
6.Riegos.
En la remolacha de siembra otoñal es frecuente que las
lluvias no caigan con intensidad suficiente antes de la
siembra, y que se haga necesario dar un riego de 60-80 l/m2
en septiembre. Este riego hace que nazcan las malas hierbas
o las semillas que quedan en el suelo del cultivo anterior,
lo que permite “matar la otoñada”. A este riego le suelen
llamar los agricultores “refriar la tierra”.
A veces, después de sembrar se hace preciso dar un nuevo
riego si las lluvias se retrasan después de la siembra. Este
riego, si se ha refriado la tierra anteriormente, no tiene
que ser de gran cantidad de agua, sino sólo de 20-30 l/m2.
Corrientemente ya no hay que dar riegos hasta que llegue la
primavera, salvo en casos excepcionales. En primavera se
debe regar en cuanto se observen los primeros síntomas de
falta de agua, es decir, cuando se observa que la remolacha
empieza a “sestear”.
Estos riegos deben ser de dosis bajas (35 l/m2). De esta
manera no se producirán encharcamientos, que pueden causar
rebrotes y que son causa del desarrollo de enfermedades.
Hasta hace poco se recomendaba dejar un plazo suficiente
entre el último riego y la recolección para no disminuir la
riqueza polarimétrica. En los suelos fuertes este plazo
podía ser de unos 30 días y el los más ligeros menor. Hoy
parece que se recomienda regar hasta el arranque.
7.Plagas de la remolacha.
7.1.Cassida vittata (Cassida).
Se trata de un Crisomélido, por lo que no es correcto
aplicarle el nombre de chinche, aunque ello está bastante
generalizado.
De todas las especies que atacan a la remolacha, la vittata
es la que más daño hace en España.
Las larvas son realmente las que ocasionan el mayor daño,
pues comen el parénquima de las hojas del envés, respetando
sólo la epidermis del haz.
Se debe tratar al aparecer los primeros adultos, mojando
bien las matas y, sobre todo, el envés de las hojas.
Normalmente con un tratamiento es suficiente, aunque alguna
vez hay que repetir.
Se suelen usar:
Cipermetrina 10% en dosis de 0,6 l/ha.
Alfacipermetrina 10% en dosis de 0,3 l/ha.
Deltametrín 2,5% en dosis de 0,5 l/ha.
Esfenvalerato 2,5% en dosis de 0,75 l/ha.
7.2.Chaetocnema tibialis (pulguilla de la remolacha)
La pulguilla es un insecto que en estado adulto no llega
apenas a los 2 mm de longitud. Su cuerpo es convexo y de
forma oval y el color es gris oscuro brillante con reflejos
cobrizos.
Las lesiones que producen las pulguillas en la remolacha
recién nacida pueden ocasionar la muerte de la planta.
Medios de lucha: Imidacloprid 70% (Gaucho), aplicado en la
píldora da un buen resultado. Si acaso se necesitase una
aplicación foliar, se pueden utilizar entre otros
Alfacipermetrín, Lindano y Endosulfán.
7.3.Pulgones.
El más frecuente es el pulgón negro de las habas (Aphis
fabae). En los medios de lucha es muy eficaz en los primeros
vuelos el pildorado con Gaucho (90 gr/unidad). En caso de
ser necesario las aplicaciones foliares se pueden usar:
Pirimicarb 50%, Tiometón 25%, o Deltametrín 2,5%.
7.4.Gardama (Laphygma exigua)
Es un lepidóptero polífago que ataca a un gran número de
plantas, siendo la remolacha azucarera una de las que sufren
mayores estragos. Se trata de un noctuido cuya oruga, que es
la que causa los daños, alcanza en su mayor desarrollo 3 cm
de longitud.
Contra la Gardama se puede usar: Metomilo, Triclorfón,
Endosulfan o Metamidofos. También se pueden usar las
piretrinas.
7.5.Phytometra (plusia) Gamma.
Es otro Lepidóptero Noctuido parecido a la Gardama. Los
medios de lucha serían muy parecidos: Piretrinas,
Decametrín, Curbaril, Metomilo...
7.6.Mosca de la remolacha (Pegomya betae).
Se trata de una mosca cuya larva, que alcanza en su
desarrollo unas longitudes de 6 a 8 mm, vive dentro de las
hojas de la remolacha entre las dos epidermis.
En los medios de lucha habrá que emplear insecticidas
fosfóricos penetrantes, ya que la larva se encuentra en el
interior de la hoja. Se pueden usar pulverizaciones a base
de Malathión, Dipterex o Diazinón.
7.7.Curculiónidos que atacan a la remolacha.
Existen varios curculiónidos que atacan en España al cultivo
de la remolacha. Citaremos entre ellos el Conorrhyncus
(Cleonus) medicus y el Lixus sp.
Es útil utilizar el Gaucho en la semilla pildorada. También
da buen resultado el uso de Treflutrín aplicado en la línea
de siembra junto a la semilla.
7.8.Nematodos.
Las dos especies más extendidas son Meloidogyne incógnita y
Heterodera schachtii. Como medidas generales se debe
espaciar la rotación al menos tres años y mantener limpia de
malas hierbas la parcela.
Según AIMCRA, si los niveles de huevos+larvas por 100 gr de
suelo están en torno a 500 se puede utilizar Temik (10
kg/ha).
7.9.Gusanos grises.
Entre los gusanos grises que atacan a la remolacha, el que
causa mayores daños es el Agrotis segetum, sobre todo cuando
la planta está pequeña, porque suele roer el cuello de las
plantas jóvenes. En las remolachas crecidas abren galerías
en la raíz.
Las aplicaciones con piretrinas son muy eficaces. Los
productos aplicados en siembra no tienen acción sobre esta
planta.
8.Enfermedades de la remolacha.
8.1.Cercospora (Cercospora beticola).
Este hongo ataca a las hojas de la remolacha en la primavera
y en el verano, caracterizándose por la aparición de unas
manchas pequeñas pardas.
Como las semillas suelen ser entregadas por las fábricas
bien desinfectadas, no suelen propagar la enfermedad. Como
medida preventiva debe evitarse la repetición del cultivo
donde hay frecuentes ataques de cercospora.
8.2.Mal vinoso (Rhizoctonia violacea).
Probablemente es la enfermedad que produce más daños después
de la Cercospora. La raíz se ve envuelta por un micelio
violáceo que se propaga de unas raíces a otras, por lo que
se observan rodales atacados en el cultivo.
Es conveniente evitar encharcamientos. Si se repite en la
misma parcela se debe efectuar un drenaje.
8.3.Mal de esclerocio (Sclerocium rolfsii).
Suele atacar esta enfermedad en los países cálidos, ya que
su temperatura óptima es de 30 a 35 ºC, deteniéndose al
descender a los 20 ºC. La región más afectada en España es
Andalucía. Como todos los hongos, se desarrollan en terrenos
ácidos.
Medios de lucha: cuando sólo existen rodales puede
utilizarse el PCNB. También, es conveniente arrancar las
plantas afectadas y quemarlas, haciéndolo igualmente en una
franja sana, próxima a la afectada.
8.4.Amarilleo de la remolacha.
Esta enfermedad es originada por un virus que se propaga por
medio de pulgones y, de modo especial, por el pulgón negro
de las habas, que es muy frecuente en la remolacha y que
transmite la enfermedad de unas plantas a otras.
Como medios de lucha sólo cabe combatir los pulgones y
cuando aparece la enfermedad arrancar y quemar las plantas
atacadas para que no sirvan de foco de infección.
8.5.Enfermedad del corazón.
Está causada por la falta de boro. Los síntomas son:
desecación de las hojas centrales que se ennegrecen,
haciéndolo después las exteriores y, finalmente, la raíz en
su parte central y superior, inmediatamente debajo de las
hojas.
Para evitar la enfermedad del corazón hay que aplicar boro
al terreno en forma de ácido bórico (antes de la siembra en
el abonado de fondo).
8.6.Mildiu de la remolacha (Peronospora schachtii).
Ataca a las hojas enrollando sus bordes, apareciendo unas
eflorescencias gris-violáceas en el envés, que corresponden
a la fructificación del hongo. El tratamiento debe darse a
base de productos cúpricos u otros funguicidas orgánicos.
8.7.Oidio de la remolacha (Erysiphe communis).
Cuando el ambiente es húmedo, las hojas se recubren de
grandes manchas pulverulentas de color blanco, formadas por
el micelio y las conidios del hongo, pero las partes
atacadas permanecen verdes cierto tiempo, antes de
amarillear.
Para combatir se emplean formulaciones a base de azufre,
bien sea en espolvoreo o pulverizaciones.
8.8.Rizomanía.
Es una enfermedad producida por un virus (BNYVV) trasmitido
por un hongo que vive en las planatas quenopodiáceas. Cuando
la contaminación alcanza a la planta ya desarrollada, los
daños son menores.
Los daños sólo se pueden frenar utilizando variedades
tolerantes y adelantando la siembra
Fuente:
Remolacha Azucarera
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